Mediante habilidades acrobáticas y un lenguaje corporal, la obra revela las tensiones entre lo auténtico y lo fingido, así como entre lo interno y lo externo. A través de la exploración de la suspensión, se lleva al cuerpo al límite entre lo que es y lo que finge ser. Los movimientos automáticos de supervivencia se mezclan con el anhelo de ser lo que se es. La fragilidad y la fuerza se entrelazan, distorsionando la cotidianidad.