Dos cuerpos conviven, se sostienen y se transforman mutuamente en un espacio compartido. En su viaje aparecen obstáculos, como en toda vida, y deben decidir si enfrentarlos. Habitan ocho metros de escenario bajo la mirada ajena, entre juicio e incomodidad. Desde la ternura y la fuerza, narran a dos voces su lugar en un mundo donde sienten que no terminan de encajar.